Coordinación de seguridad y salud en obras de construcción: ¿es lo mismo coordinar que vigilar?

5/03/2021

 

 

Parece mentira que se siga hablando de interpretaciones de un real decreto de 1997, pero los errores respecto de la figura del coordinador siguen siendo una realidad.

Centremos el problema: en un mercado ya maduro en el que se compite por precio, ¿qué pide el mercado al coordinador? El mercado pide vigilancia cualificada de la seguridad y salud de la obra.

Las empresas especialistas en coordinación de seguridad no nos oponemos a que se contrate un vigilante de seguridad como hacían en los años 90 del siglo pasado. Cada uno con su dinero puede hacer lo que quiera.

Lo que si nos oponemos es a que se encomiende la obligación de vigilar al coordinador de seguridad.

Las obligaciones de vigilancia de la seguridad y salud de la obra son una obligación de contratista y subcontratistas (art. 11 R.D. 1627/97, y artículo 24 de la Ley 31/95… Aquel que contrate o subcontrate con otros…deberá vigilar…) y de la inspección de trabajo (Ley 23/2015).

Es decir, ya hay agentes presentes en la obra, que tienen esa obligación y, no es necesario cargar con ellas a más técnicos.

Según recoge la guía sobre la figura del coordinador publicada por ASPRECO en 2014: el coordinador de seguridad y salud es el especialista que, con una elevada formación técnica y
preventiva, puede ayudar a que el resto de agentes de la obra cumplan con sus obligaciones en materia preventiva.

Para ello, el coordinador deberá realizar cuantas labores sean precisas para recordar a todos sus obligaciones, coordinar el cumplimiento de dichas obligaciones y en caso de comprobar incumplimientos, tomar medidas para solventarlos, pudiendo llegar, incluso a la paralización de la obra.

Existen múltiples herramientas para conseguir estos objetivos entre las que no debe estar la vigilancia, por generar, tanto para el coordinador, como para el promotor de la obra, graves responsabilidades en caso de accidente. Cuando alguien realiza trabajos que no son su obligación, automáticamente se hace acreedor de las posibles responsabilidades en caso de realizarlos mal. Y si ocurre un accidente, alguien no ha vigilado bien…

Conclusión: demandemos a los coordinadores el cumplimiento de sus obligaciones, legalmente recogidas en el artículo 9 del R.D. 1627/97, y olvidemos encomendarle obligaciones que no son suyas y que, además pueden generar responsabilidades al promotor.

Lo mismo ocurre con las comprobaciones de la documentación socio laboral de los trabajadores, pero eso se lo contaremos en un próximo artículo.

 

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